Help me raise money for the animals


Mostrando entradas con la etiqueta maltrato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta maltrato. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de agosto de 2009

La cosificación de los animales

NÚRIA QUEROL I VIÑAS | Sant Cugat del Vallès | 11/08/2009 | Actualizada a las 16:20 | Participación

Resulta preocupante que, cuando pensamos que hemos superado la concepción cartesiana de la naturaleza, el mismo veterinario jefe de una institución como el zoo cuestione la felicidad o la legitimidad del derecho a la libertad de otros animales (entrevista a Hugo Fernández, veterinario jefe del zoo de Barcelona, 5/ VIII/ 2009). El zoo no tiene justificación en la actualidad, ya que resulta de mayor valor educativo la observación de los animales en sus hábitats (mediante webcams, por ejemplo) que enjaulados y privados de las mínimas condiciones que sus requerimientos naturales exigen.


Pongamos, por ejemplo, a los elefantes: animales extraordinariamente sociales, con complejas relaciones de grupo y que recorren centenares de kilómetros en libertad que se ven transportados a minúsculas instalaciones sin relación grupal, desarrollando comportamientos estereotípicos para aliviar la ansiedad y la depresión que les causa un cruel confinamiento para nuestro placer visual. La conservación de especies no tiene sentido si no se invierte en la raíz del problema (como es el tráfico de especies o la destrucción de los hábitats). Criar animales en un zoo para conservar una especie es parar una hemorragia con una tirita. De todos modos, centrándonos únicamente en el concepto de especie, se corre el peligro de olvidarnos del animal como sujeto individual con intereses propios y experiencias vitales únicas. Las tendencias en etología van abandonando el estudio de los animales como objetos y se les confiere una identidad, una personalidad única y unas capacidades cognitivas y emocionales que nos sorprenden a medida que se desvelan nuevos estudios: desde el sentido de la justicia en primates, a la empatía en ratones, la resolución de problemas en cuervos, el establecimiento de lazos afectivos interespecíficos, o la importancia del juego como factor de cohesión social, de diversión y de compasión por el más débil.

Quizá estoy más de acuerdo de lo que quisiera en que los ejemplares más exóticos del zoo son los bípedos que pagan la entrada, pero entonces sugeriría dejar de tratar a los otros animales como esclavos a nuestra disposición e instalar las taquillas en la Rambla para la observación del homo supuestamente sapiens en libertad. Las críticas a la cosificación de los animales y a la creencia de que podemos disponer de ellos como bienes sería demasiado extensa, aunque la resume magistralmente Alice Walker, autora de El color púrpura,quien afirmaba que los animales no están hechos para los humanos, del mismo modo que las mujeres no están hechas para el hombre o los negros para los blancos.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20090811/53762928280.html

martes, 26 de mayo de 2009

Respuesta a :«Los animales son valiosos, pero derechos y dignidad sólo los tienen los humanos»



Respuesta a :«Los animales son valiosos, pero derechos y dignidad sólo los tienen los humanos»




POR MARTA MOREIRA





Dentro de las corrientes de pensamiento que cuestionan el antropocentrismo ético, persiste desde los años 70 una fuerte corriente animalista que defiende la observancia de derechos para los animales. El Proyecto Gran Simio -sobre el que el PSOE y Los Verdes presentaron un proyecto de ley en 2006 para conceder derechos humanos a chimpancés, gorilas, bonobos y orangutanes- es heredero de este movimiento, que la catedrática Adela Cortina cuestiona en su libro, «Las fronteras de la persona».
-¿Cuál es la frontera que separa la protección de los animales y la dignidad de los humanos? -Hay gente que piensa que los animales no tienen ningún valor y podemos hacer con ellos lo que queramos.En el otro extremo están los que dicen que no se les puede utilizar ni tratar como instrumentos porque tienen dignidad. Considero que los animales sí tienen un valor, y deben existir reglamentaciones para su buen trato, pero no tienen dignidad, porque sólo la tienen los humanos, según la Declaración de 1948. Una cosa es decir que algo es valioso y otra decir que tiene derecho a libertad de asociación, expresión, reunión y conciencia.-¿Tiene que ver el hecho de que los animales no pueden asumir deberes? -Históricamente se ha dicho que los humanos tienen unas características racionales que los distinguen de los animales. Pero hay quien contradice este pensamiento argumentando que hay humanos como los discapacitados mentales graves que no cumplen estas características. Los miembros de la especie humana, estén en ejercicio de sus capacidades humanas o no, son personas y por tanto la sociedad tiene que tratar de que las ejerzan mediante el desarrollo científico y la protección social. -Hay quien piensa que el reconocimiento de los derechos debe comenzar cuando existe la capacidad de sufrir. -Los utilitaristas defienden esa teoría, pero no es mi posición. Yo creo que la clave es tener capacidad para entender qué es un derecho y un deber.-El ex diputado nacional de Los Verdes Francisco Garrido criticó duramente su oposición al Proyecto Gran Simio. -Muchos no me entendieron. No digo que los animales no tengan grandes capacidades, lo que me parece un error es decir que vamos a protegerlos a ellos y no a otros porque se parecen a los seres humanos. Eso es caer en el mismo pecado de especismo que critican los animalistas. -¿Por qué es merecedor de mayor valor moral un asesino que un perro maltratado? -Aunque los animales no tengan derechos eso no significa que los humanos no tengamos el deber de cuidarlos y no maltratarlos. En cuanto al asesino, todos estamos en contra de la pena de muerte porque la Historia nos ha enseñado que una cosa son las acciones absolutamente reprobables de alguien y otra es su dignidad como persona. -¿Justifica la diversión de los humanos el sacrificio de un animal? -Hay diferencias. Festejos como la caza del zorro o el toro embolado consisten simplemente en dañar al animal, y eso es ir en contra de nuestros deberes. Otra cosa son festejos vinculados al arte y la tradición. En los toros hay un enfrentamiento en el que el torero también se juega mucho.-¿Se puede establecer un límite desde el derecho moral a la agresión del medio ambiente? -No se trata tanto de hablar de derechos como de actitudes. Tiene sentido hablar del cuidado de la naturaleza porque es valiosa en sí misma. -Sobre política: ¿Es la corrupción consustancial al poder? -Creo que el poder se tiene que utilizar para servir, y cuanto más poder, más responsabilidad se atesora y más servicio hay que prestar. -Y para terminar, economía. ¿Dónde se sitúa el equilibrio de una empresa entre su responsabilidad social y su obligación de generar beneficios?-La empresa es responsable de generar beneficios, tanto económicos como sociales y medioambientales. Una empresa que tiene en cuenta esos tres niveles también es más rentable y tiene más probabilidad de mantenerse en el tiempo.






Repuesta de la Dra. Núria Querol:



Dra Jane Godall, DBE y Dra Núria Querol i Viñas en la III edición de CIPLAE



Imagino que la no utilización del término animales humanos y no humanos se debe a una simplificación de la redacción, ya que no me cabe duda de que Adela Cortina es bien consciente de nuestra condición de animales (vocablo de bellísima etimología, por cierto). Según la RAE, dignidad es la cualidad de digno, es decir: merecedor de algo. Resulta, en consecuencia, casi estremecedor afirmar categóricamente que los animales no humanos no son merecedores de algo y no deja de ser preocupante que se califique a un humano como un ente cuasi sagrado a quien se atribuye dignidad por defecto (eso incluye a los Ted Bundys y Pol Pots de turno) mientras que se desprecie por completo la capacidad de sufrir y de desarrollar las cualidades naturales de otros animales. Ya en el 1973 el filósofo noruego Arne Næss propone ir más allá en el concepto de valor relativo en función de las capacidades cognitivas , la posesión o no de alma o la conciencia de los seres vivos y propuso el concepto de ecología profunda (en contraposición a la clásica ecología superficial) según la cual, todos los seres vivos tienen un valor intrínseco desde el punto de vista ecológico. Se confunde, por otra parte, el concepto de derecho que se reivindica para los animales no humanos (a la libertad, a vivir sin sufrimiento, a que desarrollen sus capacidades naturales) con el derecho a la libertad de asociación, expresión, reunión y conciencia. Para entendernos: un cerdo debería tener derecho a ser un cerdo y no un trozo de carne, un elefante a ser un elefante y no un títere circense para nuestra diversión, etc. Por otra parte, afirmar que los humanos somos los únicos animales racionales o con capacidades cognitivas es reflejo de una creencia rozando el cartesianismo y que dista de los conocimientos actuales de la etología. La señora Cortina afirma que el reconocimiento de los derechos viene determinado por la capacidad para entender qué es un derecho y un deber. Pongamos como ejemplo a un humano (al cual se ha atribuido por defecto la dignidad y todo tipo de derechos) con un trastorno sádico de la personalidad y un diagnóstico de psicopatía...Ello conlleva, por definición una carencia de empatía, de respeto por los derechos ajenos y de extrema brutalidad…por el hecho de no respetar adrede el concepto de derecho y deber, ¿sería menos humano según su razonamiento? ¿No sería tributario de derechos? ¿Es cualquier humano, incluido el más sádico asesino en serie merecedor de derechos que se le niegan (incluso los más elementales) a un animal inocente? La diversión humana no puede justificar en ningún caso la tortura y muerte de un animal. Establecer diferencias entre la caza del zorro y las corridas de toros es de un cinismo insultante, y más cuando se afirma que el torero se juega mucho. El toro se juega lo único que tiene…y siempre pierde: la vida. Además, el torero es libre de escoger su profesión: si su inquietud es jugarse la vida, bien podría haberse preparado como GEO, bombero, policía o cualquier otra ocupación cuyo objetivo sea salvar vidas a pesar de arriesgar la propia, en vez de disfrutar vilmente con la tortura inmisericorde de un ser inocente a indefenso sin capacidad de elección.


Dra Núria Querol i Viñas

Bióloga y Médico

Fundadora de GEVHA

Miembro de AIUDA

Miembro de PRODA Miembro de la Asociación Americana de Criminología

Miembro de la Asociación Americana de Psicología

Miembro de la Asociación Internacional para el Estudio de Trastornos de la Personalidad

Miembro de la Comisión de Violencia de Género del CAP Sant Cugat-Valldoreix, Hospital Universitario Mútua de Terrassa

















martes, 3 de marzo de 2009

Comunicación sobre Maltrato a Animales y Violencia Doméstica

Comunicación sobre Maltrato a Animales y Violencia Doméstica

Terrassa - 26/02/2009

El Grupo de Violencia de Género del Hospital Mútua de Terrassa presentará una comunicación sobre el maltrato a animales y la violencia de género

El Grupo de Violencia de Género del Hospital Mútua de Terrassa presentará una comunicación sobre el maltrato a animales y la violencia de género en el II Congreso "Dona i Salut Mental" que organiza la Societat Catalana de Psiquiatria i la Societat Catalana de Salut Mental los próximos 26 y 27 de Febrero.


Más información en:
www.gevha.com

http://www.academia.cat/societats/psiquia/

Ver Programa:
http://www.academia.cat/mesinfo/26-27feb09-042.pdf

Respuesta a Fernando Díaz Villanueva: El especismo, la última frontera de la estupidez

El antiespecismo: la última frontera de la Justicia

Estimado Fernando,

Muchas gracias por el titular de tu artículo aunque me temo que no comparto el resto: o lo ha escrito otra persona o lo escribiste al estilo Gollum/Smeagol o te has hecho un lío con los conceptos especismo-antiespecismo. Los antiespecistas consideran que no es aceptable la discriminación arbitraria de otros animales por el mero hecho de pertenecer a una especie distinta a la nuestra ya que la relevancia moral no viene determinada por la inteligencia, sexo, raza, religión, edad, la habilidad para hacer macramé o cocinar magdalenas sino por la capacidad de experimentar placer y dolor. Este planteamiento suele sorprender tanto como cuando se planteaban derechos para las mujeres o la libertad para los esclavos negros. Seguramente, al carecer de argumentos sólidos, recurres al insulto fácil (chiflado, estúpido) o chistecitos infantiloides sobre los porros. De todos modos, imagino que, del mismo modo que no has visitado nunca un matadero, tampoco has visitado un centro psiquiátrico o la planta de neurología de cualquier hospital, ya que evitarías este tipo de "argumentos".

Afirmas de manera categórica y dogmática que la vida humana vale más que la de cualquier animal y tampoco explicas con tu máxima qué quieres decir con ella: ¿que en un mercado pagarías más por un humano que por un animal? ¿que el ser humano tiene, per se, una cualidad pseudosagrada, aunque sea Ted Bundy o Pol Pot? ¿está esa superioridad entonces en el número de cromosomas? ¿en que cocinamos mejor las magdalenas que los perros?

Los antiespecistas no pretenden privar a los humanos de experimentar placer, bienestar o felicidad (comer, divertirse, vestirse) sino que esperan que el hecho de exponer la situación en que viven diariamente los animales lleve a la conclusión lógica de que no es ético infligirles tal sufrimiento o tratarlos como si fueran objetos. Si hubieras visto tanukis (perros-mapache chinos) siendo despellejados aún vivos por su piel, cerdos siendo hervidos mientras están conscientes, vacas con la pelvis rota a la que les arrancan los ojos, o trabajadores de un matadero saltando sobre pavos para ver cómo les prolapsan los intestinos por el ano, no encontrarías el antiespecismo tan descabellado. El paralelismo establecido entre el Holocausto y el trato a los animales vino de una contundente frase del Premio Nobel judío Isaac Bashevis Singer, quien afirmó que "los hombres son nazis para los animales y su vida es un eterno Treblinka".

Por otra parte, defender un trato injusto y cruel mediante la perpetuación de la especie es tan absurdo como si los amos blancos hubieran dicho que gracias a la esclavitud preservaban los genes de la raza negra. A un cerdo al que castran sin anestesia, le importa un pepino su especie y su supervivencia. Y, francamente, a mí me importa otro pepino la preservación de la especie humana cada vez que trato con un paciente, porque lo que me importa es su bienestar individual y el alivio de su dolor. A efectos de consideración moral, lo que debemos tener en cuenta es, pues, al individuo (eso diferencia a los anti-especistas del movimiento conservacionista). Es una pena que Gandhi, Einstein, Voltaire, Adorno, Schopenhauer o Schweitzer hayan muerto porque quizá te gustaría el desafío de convencerles de tu creencia de que los humanos estamos por encima de la escala evolutiva.


Atentamente,

Dra. Núria Querol i Viñas
Bióloga
Médico, Hospital Universitario Mútua de Terrassa

***********************************************************

Ecologismo

El especismo, la última frontera de la estupidez

Fernando Díaz Villanueva

Pretenden también proscribir la caza, la pesca y que dejen de criarse animales para consumo humano. No se plantean que muchas especies existen precisamente por eso, porque las consumimos, de ahí que tengan su supervivencia garantizada.

Hay una regla de oro en política que nunca falla: toda estupidez no sólo es susceptible de ser superada sino que, en la práctica, es siempre e inevitablemente superada. Lo vemos a menudo entre los que viven de ella, y si no van más allá es porque pisar el acelerador pondría en entredicho la paga del mes. Entre los que se dedican a teorizar en universidades y ONG, en cambio, la cosa cambia. Si el discípulo no supera al maestro en desvarío y chifladura ni uno es discípulo ni el otro maestro.

Cuando creía haberlo visto todo en cuanto a servilismo, ideas descabelladas y modos de perder el tiempo a costa de los demás, me he encontrado con una corriente de "pensamiento" que deja en la cuneta todo lo que ha pasado delante de mis ojos en los últimos veinte años. Se trata del especismo, un "ismo" idiota a añadir a otros tantos, que, de puro extravagante que es, me ha llamado tanto la atención que me he informado de qué y contra quién va.

Fue creado por un psicólogo británico llamado Richard Ryder en la década de los setenta y consiste en la creencia de que todas las especies, bueno, no todas, sólo las animales, son iguales y están dotadas, por lo tanto, de los mismos derechos. Debidamente hilvanada la teoría sobre un principio tan absurdo, el psicólogo concluyó que los perros, los gatos o los chinches de los colchones son exactamente lo mismo que los seres humanos y como tal hay que considerarlos. Quien no comulgue con esto es algo parecido a un racista. Así de simple.

Sin entrar en cuestiones obvias, como que se debe tratar a casi todo el reino animal con respeto y del modo más humano posible, la especie (y nunca mejor traído un sustantivo) que Ryder y sus epígonos propagan es una soberana estupidez. Lo es porque la vida humana vale mucho más que la de cualquier animal, y en esto no creo necesario recurrir a teoría ni escuela de pensamiento alguna sino que al más elemental sentido común, que es de lo que andan ayunos los especistas.

Por desgracia, nuestro mundo no es un lugar donde la razón impere siempre. Los especistas se han hecho hueco y sus irracionales soflamas impregnan buena parte del movimiento ecologista. Pretenden, por ejemplo, que dejemos de comer carne (los que podemos, claro) para integrarnos en su dieta vegetariana o vegana, que es una variante pero absteniéndose hasta del queso. Hace unos años los especistas más bizarros, que se agrupan bajo una asociación cuyo nombre tiene ciertas connotaciones narcóticas (PETA), lanzaron una campaña que decía, textualmente, "Holocausto en su plato", haciendo referencia a la afición que muchos tenemos de comer pollo frito. No entro en la banalización del verdadero holocausto, pero sí en lo desmadrado del eslogan, propio de gente que no está bien de la cabeza.

Pretenden también proscribir la caza, la pesca y que dejen de criarse animales para consumo humano. No se plantean que muchas especies existen precisamente por eso, porque las consumimos, de ahí que tengan su supervivencia garantizada mientras la especie humana esté sobre la Tierra. Tampoco se plantean que una dieta rica debe ser completa y no sólo a base de vegetales. No tienen en cuenta que millones de personas viven de la industria alimentaria y gracias a la industria alimentaria. Y, por supuesto, en ningún momento piensan que cada uno come lo que le viene en gana cuando le viene en gana, siempre y cuando no termine en su plato un semejante, es decir, un ser humano. Porque esta es la madre del cordero. Los seres humanos no somos iguales que el resto de los animales. Estamos por encima en la escala evolutiva. Creo que eso debería ser suficiente, aunque lo reconozco, explicar algo tan básico a los de PETA puede ser tarea imposible.

© AIPE

domingo, 1 de marzo de 2009

Només és un animal /Sólo es un animal...

Butlletí Un altre Sant Cugat (10-12): ARTICLE "NOMÉS ÉS UN ANIMAL"
"NOMÉS ÉS UN ANIMAL" (part 1)

Cada cop que sento aquesta desafortunada frase, no puc evitar preocupar-me per diversos motius: el primer i més evident, és pel fet absurd de negar la nostra pròpia condició d'animals. Aquesta afirmació porta implícit, a més, el menyspreu o la manca de consideració cap els interessos d'éssers sensibles, al igual que nosaltres, pel simple fet de pertànyer a una espècie diferent a la nostra.

Hi ha, però, una altra interessant qüestió que se'n desprèn: ignorar una expressió de comportament violent. La preocupació per la crueltat envers els animals per part dels humans no és pas un fenomen recent, sinó que ja Sant Tomàs, Kant o el psiquiatre Pinel ( s.XVIII), considerat el pare de la psiquiatria a França, alertaren sobre la relació entre el maltractament als animals i el maltractament als humans. Als anys 20, es va publicar el llibre "The young delinquent" per Cyril Burt i es recollia com una de les manifestacions de comportament violent a tenir en compte, la crueltat amb els animals. A USA, des dels anys 70, el desenvolupament de la ciència del perfil criminal i la creació del VICAP (programa de captura de criminals violents) permeten estudiar trets comuns entre criminals, un dels quals és, de nou, la crueltat amb els animals. Un dels fundadors de la Unitat de Ciències del Comportament del F.B.I. , en Robert K. Ressler ( el creador del concepte "assassí en sèrie"), va entrevistar alguns dels agressors sexuals i assassins en sèrie més notoris de la criminologia, com en Jeffrey Dahmmer (el carnisser de Milwaukee), Richard Trenton Chase (el Vampir de Sacramento) o Ed Kemper, trobant una sèrie de característiques comunes.

En el primer estudi sistemàtic sobre assassins en sèrie i agressors sexuals, Ressler i els seus col.legues Burguess i Douglas van veure que un 46% d'ells havien torturat animals quan eren adolescents. Un altra estudi clàssic sobre criminalitat i crueltat envers els animals, va trobar que els interns condemnats per crims violents (agressors sexuals, homicides, assassins, pedòfils), presentaven major freqüència d'antecedents de maltractament als animals que no pas els convictes no violents. En un estudi amb població mèdico-forense catalana (Cuquerella, Subirana, Querol i Ascione, 2003) varem observar que un 41% dels interns diagnosticats de psicopatia, havien maltractat animals quan eren nens, i que el major grau de crueltat correlacionava amb una major violència delictiva quan eren adults. En un recent estudi del 2005 elaborat en dos presons de mitja i alta seguretat als

EEUU, en una mostra de 261 individus, es va observar que els participants que havien maltractat o matat animals de manera repetida, havien estat exposats a actes de crueltat amb animals a una edat més primerenca i amb major freqüència havien estat testimonis d'un amic maltractant un animal.

L'exposició a crueltat envers els animals, així com a altres formes de violència en nens, pot contribuir de manera decisiva a l'inici del procés de desensibil.lització i fent, en conseqüència, que hi hagi una major tendència a cometre actes de violència interpersonal.

nuri_big Dra. Núria Querol i Viñas

Biòloga, Metgessa Hospital Mútua de Terrassa

Investigadora del Centre de Recerca en Governança de Riscos UAB-UOC

Professora de l'Escola de Prevenció i Seguretat Integral, UAB

Fundadora de GEVHA, Grup per a l'Estudi de la Violència Envers Humans i Animals

Membre AIUDA Associació InterUniversitària de professors i investigadors per a la Defensa dels Animals

Membre de PRODA, Professionals per a la Defensa Animal

Membre de l'American Society of Criminology, experta en crueltat als animals

Membre de l'Academy of Behavioral Profiling

Membre de l'Associació Internacional per a l'Estudi de Trastorns de Personalitat

Membre de l'Associació Española per a l'Estudi de Trastorns de Personalitat


SÓLO ES UN ANIMAL

Cada vez que oigo esta desafortunada frase, no puedo evitar preocuparme por diversos motivos: el primero y más evidente, es por el hecho de negar nuestra propia condición de animales. Esta afirmación conlleva de manera implícita, además, el desprecio o la falta de consideración por los intereses de seres sintientes, como nosotros, por el simple hecho de pertenecer a una especie diferente de la nuestra.

Existe otra interesante cuestión: ignorar una expresión de comportamiento violento. La preocupación por la crueldad hacia los animales no es un fenómeno reciente, sinó que ya Sant Tomás, Kant o el psiquiatra Pinel (s. XVIII), considerado el padre de la psiquiatría en Francia, alertaron sobre la relación entre el maltrato a animales y a humanos. En los años 20, se publicó el libro"The young delinquent" por Cyril Burt, y se recogía como una de las manifestaciones de comportamiento violento a tener en cuenta, la crueldad hacia los animales. En EEUU, des de los años 70, el desarrollo de la ciencia del perfil criminal y la creación del VICAP (programa de captura de criminales violentos) permiten estudiar rasgos en común entre criminales, uno de los cuáles es, de nuevo, la crueldad hacia los animales. Uno de los fundadores de la Unidad de Ciencias del Comportamiento del F.B.I., Robert K. Ressler (el creador del concepto de asesino en serie) entrevistó a algunos de los agresores seuales y asesinos en serie más notorios de la criminología, como Jeffrey Dahmmer (el carnicero de Milwaukee), Richard Trenton Chase (el Vampiro de Sacramento) o Ed Kemper, encontrando una serie de características comunes. En el primer estudio sistemático sobre asesinos en serie y agresores sexuales, Ressler y sus colegas Burgess y Douglas vieron que el 46% de ellos habían torturado animales cuando eran adoelscentes. En otro estudio clásico sobre criminalidad y crueldad hacia animales, se encontró que los internos condenados por crímenes violentos (agresiones sexuales, homicidios, asesinatos, pedofilia) presentaban mayor frecuencia de antecedentes de maltrato a los animales que los convictos por delitos no violentos. En un estudio con población médico-forense catalana (Cuquerella, Subirana, Querol i Ascione, 2003) encontramos que un 41% de nuestra muestra diagnosticada de psicopatía, había maltratado animales cuando eran niño, y que el mayor grado de crueldad correlacionaba con un mayor grado de violencia delictiva cuando eran adultos. En un reciente estudio del 2005 elaborado en dos prisiones me media y alta seguridad de EEUU, en una muestra de 261 individuos,se observó que los participantes que habían maltratado o matado animales de manera repetida, habían sido expuestos a actos de crueldad hacia animales a una edad más temprana y con mayor frecuencia habían sido testigos de maltrato a animales por parte de un amigo. La exposición a crueldad hacia animales, así como otras formas de violencia en niños, puede contribuir de manera decisiva al inicio del proceso de desensibilización, haciendo, en consecuencia, que haya una mayor tendencia a cometer actos de violencia interpersonal.