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martes, 3 de marzo de 2009

España de Caspa y Sangre

Toro de la Vega
Foto: ICAL
"El Cañero" en el momento de lancear al Toro de la Vega.

ESPAÑA DE CASPA Y SANGRE

Núria Querol i Viñas

Cada día suceden pequeñas y grandes tragedias en el mundo, con víctimas animales y humanas, aunque la mayoría se ocultan en el silencio, el miedo y las lágrimas. Casi a diario veo miedo y dolor en los ojos de los pacientes, exactamente el mismo miedo y dolor que pueden verse en los ojos de los animales víctimas de la crueldad humana. Da igual la condición social, el estatus, los estudios, la inteligencia o la especie...el sufrimiento nos iguala a todos. Y, precisamente, porque sabemos cómo nos sentimos cuando tenemos miedo y sufrimos, ¿acaso nuestra naturaleza no debería empujarnos a aliviar el sufrimiento de los demás? ¿no debería ser la norma el desarrollo y la práctica de la empatía? Resulta interesante que uno de los ítems diagnósticos de psicopatía propuestos por Hare sea la escasa empatía, que el DSM IV recoja que uno de los ítems diagnósticos de trastorno sádico de la personalidad sea sentir placer con el sufrimiento de personas o animales, que uno de los ítems del trastorno de conducta en niños sea la crueldad hacia los animales, o que un ítem del trastorno anti-social de la personalidad sea la crueldad hacia los animales. No es casualidad que sean estos algunos de los criterios y no, por ejemplo, tomar mantecados el domingo por la tarde o participar en concursos de lanzamiento de huesos de aceituna. Me pregunto qué debe suceder para que un pueblo se convierta en una especie de paradigma psicopático donde la tortura, agonía, desmembramiento y muerte de un animal se disfruta y defiende hasta el punto de agredir a los reporteros que acuden a informar objetivamente. No es sorprendente, por otra parte, que cuando se invite a los responsables de la fiesta de sangre en Tordesillas a un medio de comunicación, rechacen la invitación...decía el poeta Ezra Poznan de quien no es capaz de arriesgarse por sus ideas que, o bien sus ideas no valen nada, o él no vale nada. Efectivamente. Por otra parte, los tordesillanos repiten, como si de un mantra se tratara, la peligrosa palabra "tradición". ¡Qué espabilados estos lugareños tordesillanos que no han querido conservar otras simpáticas tradiciones como el derecho de pernada pero defienden a lanzazos justamente una en que la víctima no puede defenderse! Ayer, el toro Enrejado murió después de una dolorosa y terrorífica tortura más propia de la mente de un Ted Bundy que de la supuesta mente sana de un integrante de la Junta de Castilla y León o de un (aparentemente apacible) tordesillano, y el mundo vuelve a mirar con horror otro de los embajadores de la España profunda más casposa y despiadada.

Tarde de toros, tarde de muerte

Carta al Director

Diario S. XXI

Tarde de toros, tarde de muerte

Núria Querol i Viñas

He leído con sorpresa el beligerante artículo de Remedios Falguera en que hace apología en contra del aborto y, como si fueran sinónimos, critica a los que defendemos el respeto por los intereses de los animales.

No sé si Remedios critica a todo aquel que hace cualquier actividad que no sea defender lo que ella tan fervientemente cree o tiene una especial ojeriza contra los defensores de los animales. Ciertamente me intriga si también nos critica cuando nos manifestamos contra la guerra, ayudamos a mujeres maltratadas, ancianos frágiles o a niños discapacitados...Porque ahí radica la cuestión de fondo: la consideración especial que merecen los que no pueden defenderse por sí mismos. Remedios hace afirmaciones gratuítas y no fundadas en ningún estudio científico (ni observación personal, por lo que veo), como que los otros animales (sí, porque nosotros, somos animales) no tienen conciencia ni voluntad ni noción del bien ni del mal. Me huele a tintes cartesianos, sólo me faltaba leer que los animales son máquinas que no sienten nada y que reaccionan a estímulos como lo haría un autómata. Prestigiosas revistas científicas como Science publican constantemente estudios sobre las capacidades cognitivas, emocionales e incluso morales de los animales, con lo que esta aparente línea divisoria no es tal. En cualquier caso... ¿qué sucedería si los animales no tuvieran conciencia o voluntad? (que no es cierto) ¿Qué sucede entonces con los enfermos mentales, los niños, las personas en coma irreversible? Carecen de esa supuesta esencia humana que Remedios defiende, pero sí que tienen en común con nosotros y el resto de animales, la capacidad de sufrir, sentir miedo y dolor, pero también de sentir placer y alegría. ¡Qué irónico que los humanos nos montemos una fiesta a expensas de la vida de animales pero decidamos que hay cosas más importantes que hacer! Remedios lanzaba una pregunta, y yo le formulo otra: usted se enfada con los que vamos a las manifestaciones antitaurinas pero no con los que el mismo día a la misma hora: iban al cine, estaban haciendo la siesta, jugaban a ping pong, iban en bici, hacían madalenas, probaban la nueva consola, etc. etc. etc. ¿por qué?

Los animalistas no ganan, la humanidad sigue dando tumbos

LOS ANIMALISTAS NO GANAN, LA HUMANIDAD SIGUE DANDO TUMBOS

La cuestión de la experimentación con animales no es ni mucho menos tan diáfana como el Sr. Jorge Alcalde ha expuesto, si así fuera, sólo nos quedaría el debate ético (que no es poco), pero es que el debate científico sobre la validez y la fiabilidad del uso de animales de experimentación sigue álgido y avivado por los mismos científicos.

No deberían los lectores adoptar la idea de que existe una suerte de dicotomía entre "defensores de los animales" y "científicos", afortunadamente para nuestra sociedad, los roles se entremezclan y somos todos mucho más complejos que esta simplista distinción que, a menudo, intenta venderse. En realidad, para aquéllos que nos interesamos por las alternativas al uso de animales de laboratorio, se nos antoja casi hilarante la imagen que intenta proyectarse del científico abnegado, altruista que lucha por el bienestar de la Humanidad, en contraposición a la del pseudo terrorista analfabeto, violento y defensor de los animales.

La experimentación con animales, aunque comprensible de manera intuitiva en la búsqueda de modelos, es incluso perjudicial y la Historia está llena de muchos ejemplos. Respecto al manido ejemplo de la vacuna de la polio, no debemos olvidar que ya en 1840 un cirujano ortopédico elaboró la hipótesis de que la médula espinal alojaba el virus, y en 1912, un grupo de patólogos descubrió el virus en intestinos humanos, aunque los investigadores no dejaban de infectar primates ignorando estos datos e incluso la vía de infección (vía nasal en monos y digestiva en humanos). Es cierto que en 1934 se elaboró una vacuna a partir de tejido de mono, pero tuvo como consecuencia la muerte de 6 personas y la parálisis de otras 12; otros investigadores provocaron la pérdida olfatoria en niños por exponerlos a sulfato de zinc, siguiendo con el modelo en monos. Años después, Sabin criticó los datos erróneos que se derivaron de los experimentos con monos y que nos alejaron del conocimiento de la verdadera naturaleza de la enfermedad en humanos. En 1949, John Enders cultivó el virus en tejidos, hecho que abrió el camino para el desarrollo de la vacuna, por lo que ganó el premio Nobel de Medicina en 1954. Los ejemplos se repiten a lo largo de la historia, incluso en los ejemplos tan utilizados como la diabetes (los diabéticos se inyectan insulina recombinante obtenida a partir de la modificación del genoma de bacterias), el Parkinson (las alteraciones en la vía nigro-estriada se describieron en cultivos in vitro), el cáncer de pulmón y las enfermedades cardiovasculares (sus factores de riesgo se describieron gracias a estudios epidemiológicos, no a la observación de sus efectos en animales de laboratorio), los anticuerpos monoclonales (se consideran una alternativa al cruel método de ascites, que ha sido prohibido en numerosos países por su intrínseco sufrimiento para el animal y por los peligros de zoonosis)etc.

Respecto a otras investigaciones realizadas en primates y que han resultado ser perjudiciales para los humanos, debemos destacar:

  • La amrinona (fármaco indicado en la insuficiencia cardiaca) se testó en primates no-humanos y se consideró segura. Pero en pacientes humanos, uno de cada 5 presentó hemorragias debido a su efecto indeseado sobre la coagulación de la sangre. Así mismo, numerosos fármacos han superado los tests pre-clínicos en primates para el tratamiento del infarto de miocardio, pero en los ensayos clínicos han resultado perjudiciales.

Los primates no humanos no desarrollan Alzheimer, Parkinson o la Corea de Huntington de manera natural. Cuando se les induce en las condiciones de laboratorio, su etiopatogenia y manifestaciones difieren significativamente de las expresiones clínicas en humanos.

  • En el 2001 se lanzó una vacuna contra el Alzheimer, después de haber sido considerada segura en primates no humanos, pero causó inflamación cerebral severa en los pacientes humanos.

Apelando a una de las enfermedades que causan más preocupación en la población, el SIDA, se intenta justificar los experimentos en animales, aún cuando después de considerables años aún no hemos sido capaces de desarrollar una vacuna con éxito. “No hay ningún modelo animal que reproduzca la infección provocada por el HIV-1 en humanos, y los estudios de vacunas experimentales en modelos animales de enfermedades causadas por lentivirus, han producido resultados tan dispares, que hacen difícil determinar lo que se requiere para una vacuna contra el HIV-1 exitosa”
Science1995;270:1811-15

Esto se debe a que la etiopatogenia del SIDA difiere entre los humanos y los modelos no humanos utilizados normalmente, sobre todo primates. Hay diferencias significativas como el hecho de que en chimpancés no hay una depleción de los linfocitos CD4+, no desarrollan infecciones oportunistas (como mucho, una gripe) ni cánceres asociados a la infección por HIV[1]

El ansia por curar a los humanos de nuestras enfermedades, puede llevarnos a discusiones acaloradas pero irreflexivas sobre la mejor aproximación para un mejor y más preciso conocimiento y posterior elaboración de estrategias profilácticas y terapéuticas. Los animales no humanos, por desgracia para ellos…pero también para nosotros, no son modelos a escala nuestros, por lo que su utilización para el estudio de enfermedades humanas conlleva un serio riesgo que a menudo se tergiversa o esconde a los medios de comunicación para seguir justificando ciertos experimentos. No olvidemos que la industria farmacéutica ocupa el tercer lugar en volumen de negocio a nivel internacional después de la industria del armamento y el narcotráfico. Los intereses económicos y la inercia científica, quizá junto con el miedo, tan inherente al ser humano, de aceptar cuando discurrimos por senderos equivocados hacen que se perpetúe el uso irracional y cruel de seres que tienen tanta capacidad de sentir placer y dolor como podemos ser nosotros. En una reciente conferencia en la Washinton State University, la autoridad en primates, Dra. Jane Goodall, condenaba el uso de animales en experimentación y abogaba por el desarrollo y uso de métodos alternativos http://www.spokesmanreview.com/blogs/hbo/media/lmt17.htm

No entraremos, pues, ni en el debate ético ni en los casos recientes de laboratorios que han sido denunciados por casos de extrema crueldad con los animales (Covance, Huntingdon Life Sciences…) ya que únicamente teniendo en cuenta las evidencias científicas se nos abre un interrogante sobre la legitimidad de los experimentos que estamos llevando a cabo con animales, ya sea por el sufrimiento que les causamos, como la responsabilidad para con nuestros congéneres humanos de resolver de manera rigurosa y eficaz los problemas de salud que nos atañen únicamente a nosotros, sin que nuestro enfoque erróneo conduzca a muertes o efectos indeseados innecesarios en humanos. Este análisis de la ratio beneficio/perjuicio es una reflexión obligada que, a menudo, quizá por desinformación o por especismo, pasamos desapercibido, a pesar de constituir una condición sine quan non para una buena praxis científica. Se lo debemos a los animales, pero también a los pacientes humanos.

Dra Núria Querol Viñas

Médico

Bióloga celular y genetista

Americans for Medical Advancement

Physicians Committee for a Responsible Medicine

InterNICHE for Humane Education

[1] a) Letvin NL. Progress in the development of an HIV-1 vaccine. Science. 1998 Jun 19;280(5371):1875-80. b) Nara P, Hatch W, Kessler J, Kelliher J, Carter S. The biology of human immunodeficiency virus-1 IIIB infection in the chimpanzee: in vivo and in vitro correlations. J Med Primatol. 1989;18(3-4):343-55. c) Fultz PN, McClure HM, Swenson RB, Anderson DC. HIV infection of chimpanzees as a model for testing chemotherapeutics. Intervirology 1989;30 Suppl 1:51-8. d) Lusso P, Markham PD, DeRocco SE, Gallo RC. In vitro susceptibility of T lymphocytes from chimpanzees (Pan troglodytes) to human herpesvirus 6 (HHV-6): a potential animal model to study the interaction between HHV-6 and human immunodeficiency virus type 1 in vivo. J Virol. 1990 Jun;64(6):2751-8. e) Animal Models in AIDS. Amsterdam: Elsevier Science Publishing BV, 1990-40. f) Alter HJ, Eichberg JW, Masur H, Saxinger WC, Gallo R, Macher AM, Lane HC, Fauci AS. Transmission of HTLV-III infection from human plasma to chimpanzees: an animal model for AIDS. Science. 1984 Nov 2; 226(4674): 549-52. g) Ward RH, Capon DJ, Jett CM, Murthy KK, Mordenti J, Lucas C, Frie SW, Prince AM, Green JD, Eichberg JW. Prevention of HIV-1 IIIB infection in chimpanzees by CD4 immunoadhesin. Nature. 1991 Aug 1;352(6334):434-6. h) Zarling JM, Ledbetter JA, Sias J, Fultz P, Eichberg J, Gjerset G, Moran PA. HIV-infected humans, but not chimpanzees, have circulating cytotoxic T lymphocytes that lyse uninfected CD4+ cells. J Immunol. 1990 Apr 15;144(8):2992-8. i) Goudsmit J, Smit L, Krone WJ, Bakker M, van der Noordaa J, Gibbs CJ, Epstein LG, Gajdusek DC. IgG response to human immunodeficiency virus in experimentally infected chimpanzees mimics the IgG response in humans. J Infect Dis. 1987 Feb;155(2):327-31. j) Nara P, Hatch W, Kessler J, Kelliher J, Carter S. The biology of human immunodeficiency virus-1 IIIB infection in the chimpanzee: in vivo and in vitro correlations. J Med Primatol. 1989;18(3-4):343-55. k) Koch JA, Ruprecht RM. Animal models for anti-AIDS therapy. Antiviral Res. 1992 Aug;19(2):81-109. l) Fultz PN. Nonhuman primate models for AIDS. Clin Infect Dis. 1993 Aug;17 Suppl 1:S230-5 m) Aids Research Review New York, Marcel Decker, 1991. n) Gardner MB, Luciw PA. Animal models of AIDS. FASEB J. 1989 Dec;3(14):2593-606. o) The Scientist, Vol. 13, 16, p. 7, August 16, 1999.


Los animalistas ganan, la humanidad da un paso atrás
Jorge Alcalde Lagranja

La Universidad de Cambridge acaba de recibir un duro golpe en sus ambiciosos planes futuros de investigación. Uno de sus proyectos más sonados, el nuevo Primate Research Center, que iba encaminado a convertirse en referencia mundial en neurociencia, ha sido cancelado.

Con ello, se han ido a la papelera docenas de investigaciones sobre el Alzheimer, el Parkinson, la esquizofrenia y otros muchos males que afectan al sistema nervioso central de millones de seres humanos. Dado que el Reino Unido es, probablemente, la mayor potencia internacional en estudios del cerebro, cabían fundadas esperanzas de que este nuevo laboratorio fuera fuente de posibles curaciones para muchos de esos síndromes.

Sin embargo, con el comienzo de 2004, la Universidad no ha tenido más remedio que tirar la toalla. Y, ¿a qué debemos tamaña quiebra para el avance de la ciencia? ¿A un error de gestión? ¿A una crisis económica irreparable? ¿A un cambio de estrategia en la política científica británica? No, a quien hay que agradecerle esta catástrofe no es a otra cosa que al ecologismo radical, a la actuación extorsionadora y rayana en la ilegalidad de fanáticos activistas "defensores" de los animales contrarios al uso de monos y otros mamíferos como cobayas.

La sucesión de ataques, amenazas y destrozos provocados por estos amantes de la naturaleza salvaje obligó a las autoridades universitarias a ampliar de 24 a 32 millones de libras el presupuesto de construcción del centro. La mayor parte del montante añadido correspondió a medidas de seguridad para proteger a los científicos y sus instalaciones. Entre las sutiles técnicas de marketing, entre los recursos retóricos elegantísimos utilizados por los animalistas, estuvieron, según ha recogido la prensa, el lanzamiento de bocinas y sirenas encendidas a los tejados de las casas de los investigadores, la colocación de cruces ardientes en los jardines (¿de qué me suena esto?), las amenazas de bomba a los colegios de los hijos de empleados del centro, la corrosión de coches mediante el vertido de ácidos, la colocación de carteles en las casas de los científicos en los que se les acusaba de violadores y pederastas... En fin, una lista de lindezas que quita el hipo. Todo ello, en defensa de los derechos del macaco y de la rata.

Los responsables de Cambridge se niegan a reconocer que la cancelación del proyecto se deba sólo a la extorsión ecologista y aducen que "entre otros factores", la inflación ha jugado un papel importante en la insostenibilidad del centro. Lo malo es que el resto de factores se reducen a dos. El primero, el ya citado coste de las medidas de autoprotección contra ataques vandálicos. El segundo, el aumento de las partidas destinadas a satisfacer las nuevas leyes que el Gobierno británico ha aprobado, precisamente, para proteger a los animales de laboratorio.

Ningún científico experto en el tema podrá negar que la investigación con primates es la única vía posible para encontrar algún tipo de cura de males como el Alzheimer o el Parkinson y, quizás, también para lograr una vacuna contra la malaria y el sida. Los primates son los únicos animales cuyo cerebro presenta lóbulos frontales similares a los humanos. No existe otro animal que permita obtener modelos remotamente cercanos al comportamiento de las conexiones neuronales humanas. Para conocer el origen de un mal y, sobre todo, para estudiar las bondades de algún fármaco a la hora de combatirlo, es necesario estudiar previamente sus efectos en un animal. El protocolo suele consistir en provocar alguno de los síntomas de la enfermedad en la bestia y analizar su comportamiento biológico.

En enfermedades comunes del sistema nervioso, estos estudios pueden realizarse con ratones, cuyo engranaje neurológico también sirve de modelo. Pero cuando se trata de síndromes más complejos, que afectan a un mayor número de sistemas, es necesario acudir a primates. Sólo cabría una fórmula alternativa válida al uso de monos: provocar los daños en humanos y utilizarlos como cobayas.

Sin embargo, el uso de primates es una práctica muy rara. Menos de un 0,15 por 100 de los experimentos utilizan estos seres. Cuando es imprescindible, se trata de ejemplares criados en laboratorio ex profeso para tal fin, de especies que no están entre las más cercanas al hombre (no se usan ni chimpancés, ni gorilas, nI orangutanes, aunque serían más útiles desde el punto de vista de la ciencia). Es una práctica común estudiar a estos individuos en grupo, permitiéndoles desarrollar todas las actividades sociales propias de su especie. Cuando resulta inevitable acudir a una práctica invasiva, se utilizan anestésicos para impedir el dolor. Incluso se entrena a muchos de estos monos para que colaboren con el investigador ya que, en muchos casos, el estudio requiere la voluntariedad del animal y el estrés o el miedo invalidan los resultados.

En el último siglo, la utilización de primates ha sido clave para el hallazgo de la vacuna contra la polio, que ha salvado millones de vidas, para la consecución de anestésicos modernos, para el desarrollo de la diálisis en enfermos del riñón, para el logro de la vacuna contra la rubeola y la hepatitis B, para la fabricación de sistemas de soporte vital e incubadoras para recién nacidos, para el estudio de anticuerpos monoclonales que curan la leucemia... y docenas de avances más.

Es fácil imaginar cuál es el mundo que nos proponen los amigos de la cruz ardiente y la amenaza de bomba. Lo malo es que lo hacen desde la más absoluta impunidad. De los más de 450 ataques producidos desde 1999 contra las instalaciones y el personal de Cambridge, sólo se han derivado 28 detenciones menores. Por eso, los científicos británicos han comenzado a presionar a su Gobierno para que la legislación les ampare. De hecho, el Ministerio del Interior del Reino Unido está preparando el borrador de una ley que convertirá en delito con pena de cárcel la "ofensa e intimidación a científicos". También se prevé la creación de zonas de seguridad de 50 metros alrededor de los laboratorios en las que la policía podrá actuar contra los extremistas y la aplicación a éstos de una normativa similar a la Ley de Violencia en El Fútbol, que permite a la policía prohibir la entrada a recintos deportivos a "sospechosos razonables de hooliganismo".

Es de esperar que los modernos defensores de la libertad de expresión (a su modo) pongan el grito en el cielo ante estas alternativas. Pero a mí siempre me dará más escalofríos la imagen de un científico obligado a entrar camuflado en su oficina amurallada, protegido por la policía y avergonzado, dispuesto a comenzar una jornada laboral en la que quizás pueda hallar una vacuna contra la malaria, pero de la que tendrá que regresar a casa con escolta.

Se me ocurren demasiados parangones históricos a esta situación. Pero casi prefiero ni pensar en ellos. Me quedo con la idea de convertir en delito la oposición al avance científico. Delito criminal cuando se produce en los términos cuasiterroristas antes descritos, y delito de lesa humanidad cuando se limita a impedir el desarrollo de nuevas fuentes de bienestar. Y me viene a la memoria la oleada de asaltos a campos de maíz en Aragón, perpetrados por supuestos defensores de medio ambiente rural bajo la etiqueta todopoderosa de Greenpeace. ¿Tendremos que pedir en España, también, una ley que proteja la integridad de nuestros científicos y agricultores?

De momento, en el Reino Unido, los que prefieren un mundo con incubadoras, vacunas contra la polio, aparatos de diálisis y trasplantes de hígado ya han empezado a defenderse.(6-2-04)

domingo, 1 de marzo de 2009

Maltrato a animales y a personas mayores

“Prevención e intervención de malos tratos de personas mayores y personas en situación de dependencia” . MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES E IMSERSO. MADRID, NOVIEMBRE 2006.

Nuria Querol Viñas

GEVHA (Grupo de estudio de violencia en humanos y animales)

RELACIÓN ENTRE ABUSO A ANIMALES Y PERSONAS MAYORES

“La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta pureza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más profunda, tal que escapa a nuestra percepción, radica en su relación con aquéllos que están a su merced: los animales”

Milan Kundera en “La insoportable levedad del ser”

Poco después de nacer, los humanos entramos en contacto con otras especies animales, ya sea con animales “reales” o bien a través de muñecos de peluche y variadas representaciones con la finalidad de darnos confort y bienestar cuando somos bebés. A lo largo de nuestras vidas es muy probable que establezcamos lazos afectivos profundos con algún animal ya que se estima que un 50% de las familias españoles comparten su vida con animales. Cada vez más, los ancianos optan por adoptar un animal o participar en programas de actividades asistidas por animales de compañía, mejorando de manera significativa su calidad de vida (realizan más ejercicio, aumentan las relaciones sociales, mejora el estado de ánimo y la memoria,etc.) Por otra parte, existen unas poblaciones que se caracterizan por una especial vulnerabilidad y que suelen establecer relaciones de afecto o de amor hacia sus animales de manera más acentuada debido a que en muchos casos suelen ser sus únicas fuentes de cariño, como sería el caso de niños y mujeres maltratados o, en el caso que nos ocupa, personas mayores.


La crueldad o la negligencia hacia animales puede ser, a menudo, una señal de alarma de otras formas de maltrato, incluyendo a las personas mayores, como denunció, ya en el 2001, la Humane Society de Estados Unidos (HSUS). La HSUS ha unido fuerzas con el departamento de la salud y la administración de recursos humanos para mayores (Human Services' Administration on Aging) con la finalidad de compartir información sobre la relación entre el abuso a animales y a personas mayores.

El interés por el estudio de la crueldad hacia los animales no es un fenómeno propio de la actualidad sino que ha despertado la preocupación desde hace siglos, en algunos casos como expresión de una condena moral al maltrato hacia un ser sientiente y en otros por el temor a una extensión del comportamiento violento hacia la especie humana. Santo Tomás de Aquino, si bien no tenía una preocupación hacia el sufrimiento de los animales per se, recomendaba la condena social al maltrato animal ya que según él "siendo crueles hacia los animales, uno se acaba volviendo cruel hacia los seres humanos". En el siglo XVII, el filósofo John Locke escribía "el acostumbrarse a atormentar y matar a bestias, endurecerá gradualmente las mentes hacia los hombres; y aquéllos que se complazcan en el sufrimiento y la destrucción de criaturas inferiores, no serán aptos para ser compasivos o benevolentes hacia aquéllos de su propia clase" (1693).

Los novelistas y escritores también han reflejado la conexión entre la violencia hacia los animales y los humanos, siendo algunos ejemplos bien conocidos por el gran público: "El gato negro" (Poe, 1843), "El gran Santini" (Pat Conroy, 1976), "El señor de las moscas" (William Golding, 1959), "Las Crónicas de Narnia" (C.S. Lewis) y "Sacrifice" (Andrew Vachss, 1991).


El comportamiento cruel hacia los animales se ha estudiado en varios contextos: desde los más notorios asesinos en serie de la Historia (como Ted Bundy, Jeffrey Dahmer o Albert de Salvo), población penitenciaria con condenas por delitos violentos, niños con trastorno de conducta o a maltratadores domésticos, siendo el más reciente campo de estudio la población de personas mayores.


Cuando un miembro de la familia maltrata al animal doméstico de un pariente anciano, las motivaciones pueden ser complejas. El perpetrador puede descuidar o abusar del animal doméstico de un anciano como forma de control o de venganza a causa de su frustración por la responsabilidad de cuidar de él , o como manera de obtener beneficios financieros.

Muchas personas mayores están particularmente unidas a sus animales domésticos y representa una mejora muy significativa en su calidad de vida, como demuestran diversos estudios . El animal de compañía no sólo desempeña un papel vital en las vidas de los ancianos, ellos también representan uniones importantes con el pasado. Los animales domésticos proporcionan bienestar y alivio de tensión y estrés, buen humor, atención, protección, y ellos fomentan la interacción social entre unos ancianos y otros.

Esta relación especial, sin embargo, también hace a los animales domésticos vulnerables para ser maltratados por los que deseen ejercer poder y control sobre una persona mayor.

Los casos de la negligencia animal extrema pueden también reflejar la incapacitación de un anciano de proporcionar el cuidado adecuado para él o ella misma, e indican así la necesidad de ayuda.

La HSUS y el Centro Nacional de Maltrato a Personas Mayores (National Center on Elder Abuse, NCEA) realizó en el 2001 una encuesta a los trabajadores de servicios de protección al mayor, tanto supervisores como investigadores, para medir el grado de información y la capacidad de respuesta en estas situaciones particulares de maltrato. Participaron unos 200 profesionales de 40 estados, muchos de los cuáles reconocieron la relación y relataron situaciones en que debían ser especialmente sensibles a la relación de cariño de las personas mayores con sus animales. Sin embargo, sólo pocas agencias tenían programas específicos de formación para intervenir en estas situaciones y había habido pocos esfuerzos para coordinar a las protectoras de animales con los servicios sociales, como ya viene estableciéndose en los casos de mujeres maltratadas a través de programas específicos como Safe Havens, Companion Animal Rescue Effort, Paws for Kids y la Fundación Altarriba en España.

A modo de resumen de los datos más destacados referidos por los trabajadores:

Más del 35% de los participantes explicaron que sus clientes referían que sus animales habían sido amenazados/maltratados/heridos o muertos por la persona responsable de su cuidado.

Más del 45% encontró evidencias de maltrato intencional o de negligencia cuando visitaron a sus clientes.

Más del 92% encontraron trato negligente hacia al animal coexistiendo con la incapacidad del cliente de cuidarse a sí mismo/a. De este modo, la crueldad hacia los animales entendida como trato negligente, es un signo de alarma de auto-negligencia por parte del adulto vulnerable.

Más del 75% explicó que la preocupación de los clientes por el bienestar de sus animales afectaba las decisiones sobre intervenciones o servicios adicionales. Los clientes a menudo rechazaban servicios o alojamiento si las necesidades de sus animales no se tomaban en consideración.

A pesar de las preocupaciones por los animales referidas por las personas mayores, sólo el 35% de los trabajadores explicaba que su agencia hacía referencia a animales en el abordaje de cada caso; que menos del 25% tenía protocolos para denunciar crueldad hacia animales; y un 19% tenía protocolos de intervención conjunta con asociaciones de protección animal.

El abuso a ancianos y la crueldad hacia animales domésticos pueden ser investigados y frenados - si se llama la atención sobre estos casos a servicios de protección de personas mayores, los agentes de protección animal, la sociedad protectora de animales y los agentes de la ley.


Todas estas agencias pueden también ayudar a prevenir la violencia cooperando y formando grupos de trabajo a nivel inter-agencias o inter-institucional. El estudio cruzado de denuncias de maltratos a animales y ancianos es fundamental también. En dos estados se ha considerado obligatorio: Una ley de California requiere a agentes de protección animal que investiguen si se sospecha malos tratos a ancianos, e Illinois lo requiere a los veterinarios.

Actualmente, la HSUS ha creado un programa de formación conjuntamente con la Wisconsin Department of Health and Family Services y se ha publicado el manual “Creating Safer Communities for Older Adults and Companion Animals”.


Hay maneras en que todos nosotros podemos ayudar a prevenir el maltrato a las personas mayores y a sus animales. Las principales recomendaciones de la HSUS y
Centro Nacional de Maltrato a Personas Mayores (National Center on Elder Abuse, NCEA) son:


· Familiarícese con los signos de maltrato o neglicencia en ancianos. Éstos incluyen abuso físico, abuso sexual, abuso emocional, negligencia, el abandono, y la explotación financiera o material.


· Compruebe el estado de salud de los animales domésticos. Pregunte por cualquier problema de salud o lesión recientes. Los animales domésticos son, a menudo, subalimentados en hogares abusivos; sus costillas pueden verse a simple vista, y sus platos de comida estar vacíos.


· Examine el comportamiento de los animales. Los animales domésticos en hogares abusivos se asustan fácilmente, se esconden, son agresivos, o excesivamente protectores.


· Haga preguntas. Si un animal doméstico se ha perdido repentinamente o se lo ha trasladado a la terraza o al jardín, pregunte por qué. Las respuestas a estas preguntas pueden conducirle a descubrir la crueldad hacia el animal, y dar la oportunidad al anciano de que pueda tomar parte en la denuncia de maltrato.


· Descubra a quién llamar en su comunidad si usted sospecha crueldad hacia el animal o el anciano. Las páginas amarillas en su listín telefónico incluirán los números para el servicio social local y las agencias de protección animal.


· Apoye la legislación para mejorar los leyes contra los malos tratos a animales y a ancianos.

Només és un animal /Sólo es un animal...

Butlletí Un altre Sant Cugat (10-12): ARTICLE "NOMÉS ÉS UN ANIMAL"
"NOMÉS ÉS UN ANIMAL" (part 1)

Cada cop que sento aquesta desafortunada frase, no puc evitar preocupar-me per diversos motius: el primer i més evident, és pel fet absurd de negar la nostra pròpia condició d'animals. Aquesta afirmació porta implícit, a més, el menyspreu o la manca de consideració cap els interessos d'éssers sensibles, al igual que nosaltres, pel simple fet de pertànyer a una espècie diferent a la nostra.

Hi ha, però, una altra interessant qüestió que se'n desprèn: ignorar una expressió de comportament violent. La preocupació per la crueltat envers els animals per part dels humans no és pas un fenomen recent, sinó que ja Sant Tomàs, Kant o el psiquiatre Pinel ( s.XVIII), considerat el pare de la psiquiatria a França, alertaren sobre la relació entre el maltractament als animals i el maltractament als humans. Als anys 20, es va publicar el llibre "The young delinquent" per Cyril Burt i es recollia com una de les manifestacions de comportament violent a tenir en compte, la crueltat amb els animals. A USA, des dels anys 70, el desenvolupament de la ciència del perfil criminal i la creació del VICAP (programa de captura de criminals violents) permeten estudiar trets comuns entre criminals, un dels quals és, de nou, la crueltat amb els animals. Un dels fundadors de la Unitat de Ciències del Comportament del F.B.I. , en Robert K. Ressler ( el creador del concepte "assassí en sèrie"), va entrevistar alguns dels agressors sexuals i assassins en sèrie més notoris de la criminologia, com en Jeffrey Dahmmer (el carnisser de Milwaukee), Richard Trenton Chase (el Vampir de Sacramento) o Ed Kemper, trobant una sèrie de característiques comunes.

En el primer estudi sistemàtic sobre assassins en sèrie i agressors sexuals, Ressler i els seus col.legues Burguess i Douglas van veure que un 46% d'ells havien torturat animals quan eren adolescents. Un altra estudi clàssic sobre criminalitat i crueltat envers els animals, va trobar que els interns condemnats per crims violents (agressors sexuals, homicides, assassins, pedòfils), presentaven major freqüència d'antecedents de maltractament als animals que no pas els convictes no violents. En un estudi amb població mèdico-forense catalana (Cuquerella, Subirana, Querol i Ascione, 2003) varem observar que un 41% dels interns diagnosticats de psicopatia, havien maltractat animals quan eren nens, i que el major grau de crueltat correlacionava amb una major violència delictiva quan eren adults. En un recent estudi del 2005 elaborat en dos presons de mitja i alta seguretat als

EEUU, en una mostra de 261 individus, es va observar que els participants que havien maltractat o matat animals de manera repetida, havien estat exposats a actes de crueltat amb animals a una edat més primerenca i amb major freqüència havien estat testimonis d'un amic maltractant un animal.

L'exposició a crueltat envers els animals, així com a altres formes de violència en nens, pot contribuir de manera decisiva a l'inici del procés de desensibil.lització i fent, en conseqüència, que hi hagi una major tendència a cometre actes de violència interpersonal.

nuri_big Dra. Núria Querol i Viñas

Biòloga, Metgessa Hospital Mútua de Terrassa

Investigadora del Centre de Recerca en Governança de Riscos UAB-UOC

Professora de l'Escola de Prevenció i Seguretat Integral, UAB

Fundadora de GEVHA, Grup per a l'Estudi de la Violència Envers Humans i Animals

Membre AIUDA Associació InterUniversitària de professors i investigadors per a la Defensa dels Animals

Membre de PRODA, Professionals per a la Defensa Animal

Membre de l'American Society of Criminology, experta en crueltat als animals

Membre de l'Academy of Behavioral Profiling

Membre de l'Associació Internacional per a l'Estudi de Trastorns de Personalitat

Membre de l'Associació Española per a l'Estudi de Trastorns de Personalitat


SÓLO ES UN ANIMAL

Cada vez que oigo esta desafortunada frase, no puedo evitar preocuparme por diversos motivos: el primero y más evidente, es por el hecho de negar nuestra propia condición de animales. Esta afirmación conlleva de manera implícita, además, el desprecio o la falta de consideración por los intereses de seres sintientes, como nosotros, por el simple hecho de pertenecer a una especie diferente de la nuestra.

Existe otra interesante cuestión: ignorar una expresión de comportamiento violento. La preocupación por la crueldad hacia los animales no es un fenómeno reciente, sinó que ya Sant Tomás, Kant o el psiquiatra Pinel (s. XVIII), considerado el padre de la psiquiatría en Francia, alertaron sobre la relación entre el maltrato a animales y a humanos. En los años 20, se publicó el libro"The young delinquent" por Cyril Burt, y se recogía como una de las manifestaciones de comportamiento violento a tener en cuenta, la crueldad hacia los animales. En EEUU, des de los años 70, el desarrollo de la ciencia del perfil criminal y la creación del VICAP (programa de captura de criminales violentos) permiten estudiar rasgos en común entre criminales, uno de los cuáles es, de nuevo, la crueldad hacia los animales. Uno de los fundadores de la Unidad de Ciencias del Comportamiento del F.B.I., Robert K. Ressler (el creador del concepto de asesino en serie) entrevistó a algunos de los agresores seuales y asesinos en serie más notorios de la criminología, como Jeffrey Dahmmer (el carnicero de Milwaukee), Richard Trenton Chase (el Vampiro de Sacramento) o Ed Kemper, encontrando una serie de características comunes. En el primer estudio sistemático sobre asesinos en serie y agresores sexuales, Ressler y sus colegas Burgess y Douglas vieron que el 46% de ellos habían torturado animales cuando eran adoelscentes. En otro estudio clásico sobre criminalidad y crueldad hacia animales, se encontró que los internos condenados por crímenes violentos (agresiones sexuales, homicidios, asesinatos, pedofilia) presentaban mayor frecuencia de antecedentes de maltrato a los animales que los convictos por delitos no violentos. En un estudio con población médico-forense catalana (Cuquerella, Subirana, Querol i Ascione, 2003) encontramos que un 41% de nuestra muestra diagnosticada de psicopatía, había maltratado animales cuando eran niño, y que el mayor grado de crueldad correlacionaba con un mayor grado de violencia delictiva cuando eran adultos. En un reciente estudio del 2005 elaborado en dos prisiones me media y alta seguridad de EEUU, en una muestra de 261 individuos,se observó que los participantes que habían maltratado o matado animales de manera repetida, habían sido expuestos a actos de crueldad hacia animales a una edad más temprana y con mayor frecuencia habían sido testigos de maltrato a animales por parte de un amigo. La exposición a crueldad hacia animales, así como otras formas de violencia en niños, puede contribuir de manera decisiva al inicio del proceso de desensibilización, haciendo, en consecuencia, que haya una mayor tendencia a cometer actos de violencia interpersonal.

For a Modern, Effective, Progressist and Fair Animal Protection Code in Portugal

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